CAFRA
Mujeres en la Politica

Yo Digo Que Fueron Las Mujeres

Lunes 15 de diciembre de 2003

Por Elliot Roache
(Para todas las hermanas que se han destacado en la generación)

Los poemas difíciles hieren mi mente
tu eres uno de esos
Pero no los puedo escribir
Mis rodillas del tiempo de esclavos ceden
nuevas olas de ideas viejas
sacuden mi roca que se desmorona;
Yo me duermo en malos momentos
Pero yo sueño con tus caras de tumba,
Tus caras oscuras serias
tus atrevidas voces difíciles en argumento
y en el sueño yo escucho, Yo apruebo
Pero en el día más amargo yo me vuelvo a un lado
Los largos duros años me confinaron como una maldición.
No ha sido fácil
Desde que comenzó el comercio
Tu te estropeaste; pariste en caravanas de bestias
y barcos de esclavos; los niños murieron;
ellos lanzaron los fetos nacidos muertos
a los tiburones;
te multiplicaste en las plantaciones
de esclavos; algunos de tus jóvenes
fuiste tú; algunos fueron una tribu de astilla
la semilla era blanca pero la tierra era negra
y carmelita era el tópico de esa edad entusiasta.
Tú trabajaste, te multiplicaste y lloraste
te nutriste y perduraste.
A través del loco Comercio de Esclavos, el sistema
loco de esclavos
Una retórica del cocinero negro,
pero yo digo de nuevo
no ha sido fácil.
En los primeros tiempos de libertad
en cabañas de armazón de barro y paja
acunaste una nueva edad con brazos desnudos
estiércol de vaca y marga y sudor,
trabajando, cuidando de calderas negras en piedras
en la puerta del patio mientras
las moscas y los mosquitos
bramaban desde la hierba y suciedad
Como un caballista tártaro
Yo lo afirmo aquí.
Yo me conmoví de que esa generación y yo
sabemos que amamantaste,
Enseñaste fe, amor y esperanza
para tu estación que se agarra a la roca
para amontonar hombres quienes además
se han hundido en el precipicio del caos.
Tu barriste las brasas de la raza
De sus cenizas. Tus senos solos superan eras.
En tiempo, mucho tiempo,
(no dudes del testigo del poeta)
cocinaste, lavaste, limpiaste.
sembraste, oraste y enseñaste
en esas escuelas de duros tingladillos
que educaron pueblos.
Tu luchaste también,
participaste descalza en largas marchas sudando,
cantando en salmos
con el capitán blanco y ese Tubal Butler,
matando la gran bestia que se paró
entre nosotros y un sol más brillante,
rompiendo las duras barricadas de la historia
reventando las paredes del Imperio
Secando sus fétidos pantanos.
Siempre algunas en terror se esconden
de las estaciones de sudor:
algunos se vuelven prostitutas
y algunas se dispersan entre lo extranjero
algunas bajo la bata de Jesús;
y otras se vuelven locas,
mirando fijamente en pesadilla.
soñando en el sol,
gimiendo como fantasmas en culturas ajenas
De las murallas rotas de la raza.
Pero aún sigues volteándote y volteándote
para tomar tu traje de honor,
el cambio manchado de barro, el púrpura de la raza:
Tu besas la tradición el destino la circunstancia.
Nuestra pura verdad
Es más dura que lo que sabemos
Escrita en la tinta de sangre,
melaza y sudor gastado,
se lee:
Siglos de esclavitud
dejaron al negro desnudo,
desnudado de atributos humanos


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