CAFRA

Feminismos Caribeños 8 Desafios

junio de 2003

La necesidad de establecer una autoridad y continuidad genealógica entre pensamiento feminista y estudios de género. Esta no es una búsqueda por una primogenitura teórica. Se trata de identificar los marcos conceptuales que reconocen y exploran las relaciones de poder que forman la manera en que las mujeres y hombres experimentan los mismos fenómenos económicos y sociales en formas fundamentalmente distintas y desiguales. La teorización feminista dió luz a los estudios de género pero esto se ha convertido rápidamente en un secreto bien guardado. Podemos debatir si la relación del feminismo y el género debe ser interdependiente o co-dependiente. Pudiéramos teorizar lo que debe ser esa relación y planear las implicaciones en relación a las políticas cualquiera que sea el terreno teórico en que nos acomodemos, pero lo que debe impulsar nuestra búsqueda debe ser el foco que nos permita retar relaciones desiguales de poder que perjudiquen las vidas de las mujeres y hombres.



Para mantener y apoyar un diálogo significativo con masculinidades, nosotras anticipamos los sentimientos y nuevas direcciones en la publicación de un volumen de ensayos editados por Rhoda Reddock del simposio de 1996 del Centro de Estudios de Género y Desarrollo de San Agustin sobre masculinidades del Caribe. Aún necesitamos crear un espacio para conversar con masculinidad más allá de lo necesario, sino generalmente las reacciones que se han estado generando hasta ahora.

El esfuerzo de la revista Gender Dialogue (Diálogo de Género) de la CEPALC de las Naciones Unidas de proporcionar un foro para explorar oportunamente tópicos sobre este tema, es bienvenido. Esto es especialmente así ya que nos permite el diálogo refrescante hecho por Keith Nurse sobre explorar la masculinidad caribeña en relación con los desarrollos contemporáneos en la economía política del Caribe. CAFRA News Vol. 16 no.1, 2002 también incluyó un anáilisis hecho por Keith Nurse, cuyas intervenciones e importantes contribuciones fueron relevantes ya que provoca el diálogo, al desafiar a los hombres, a las feministas y al análisis feminista (Nurse 2001).



Los feminismos caribeños tienen que desenrredar el nudo de raza/ etnicidad/ clase y el marco de análisis entre nosotras/ellos que debe trascender sus orígenes en un tratado nacionalista, post colonial. Rawwida Baksh-Soodeen alega que la cara del feminismo y su contenido intelectual es afrocéntrico (Baksh-Sooden 1998) En nuestro trabajo necesario de criticar el privilegio blanco en discursos nacionalistas, hemos permanecido presas por las fronteras blancas/negras en término de una inhabilidad de convertir los lentes en conocimiento y prácticass feministas en la región? Nesha Haniff, otra titulada, feminista indocaribeña está de acuerdo con Baksh-Sooden. Ella plantea, “ El estereotipo de la mujer india oriental en Guyana y en Trinidad es una reflexión del instruidamente serio rechazo de esta población no solo por los caribeños doctorados, sino por las mujeres del Caribe de descendencia indo-oriental” (Haniff 1996:1). Sus comentarios específicos son profundos. Ella alega:

La falla mayor del movimiento feminista en el Caribe es su inhabilidad de abogar y apoyar, a las mujeres Indo-orientales. Ya que este movimiento ha sido en gran medida afro-caribeño, y ha sido capaz de representar y avanzar la causa de esas mujeres. Sin embargo las pocas mujeres que hablan por las mujeres indo-orientales, la falta de serios conocimientos sobre los problemas de las comunidades, la inhabilidad de comprender esta comunidad y cómo llegar a ella, son indicaciones del grado de la falla. ( Haniff 1996:9)

Haniff concluye planteando su deseo de resistir el estereotipo de la indo-caribeña, que está formado por la necesidad de generar conocimientos, investigación y organización feminista para hacer de sus experiencias vividas, una realidad. ( Haniff 1996:10)

La fragilidad y vulnerabilidad del movimiento de mujeres en la cara de un asalto frontal a la mujer caribeña que va más allá de una reacción violenta ( Barriteau 2001). La difundida e incondicional aceptación y promoción de la tesis de la Marginalización Masculina de Errol Miller ha cogido a las organizaciones de mujeres por sorpresa y las tienen en un estado de suspensa confusión (Barriteau 2002). El análisis colectivo del estudio CAFRA/UNIFEM sobre las condiciones que afectan a las mujeres caribeña en el período Post Beijing recalca cuán frágiles y porosos son los logros que han alcanzado las mujeres. ¿Cuáles son las implicaciones para nosotras que operamos desde un nivel académico?



La retirada del Estado de centrarse en los asuntos de las mujeres en la mayoría de los países del Caribe. Muchos creen que han cumplido con sus mandatos y ahora deben enfocarse más y más en los hombres. En 1999 Sonja Harris nos ofrecía una temprana advertencia de este desarrollo. Ella nos indicaba que algunos gobiernos habían asumido que ya habían ido muy lejos en nombre de las mujeres en detrimento de los hombres (Harris 1999:2). Por supuesto, faltaba un detalle mínimo. Sus sentimientos de satisfacción alrededor de las iniciativas acumuladas se introdujeron en la post independencia, la fase de creación de la nación no se evaluó en comparación con lo que había introducido y si estos mecanismos habían sido permitidos alguna vez para abordar las ideologias profundamente arraigadas de las mujeres , las ciudadanas de segunda clase ( Barriteau 2001)



La retirada de las instituciones internacionales de desarrollo de centrarse en las mujeres acompañado por el reemplazo cíclico de sus prioridades. Así que por tres años esas organizaciones pudieran financiar iniciativas que traten de asuntos como violencia contra las mujeres, derechos humanos o de las niñas. Entonces en los próximos tres años el foco se puede volcar hacia la erradicación de la pobreza, género y el medioambiente, asuntos de la diversidad o alfabetismo económico. Es como si la violencia doméstica y las violaciones de los derechos humanos aparecieran sobre la base de financiamiento apropiado o por ser clasificado como prioridad en el ciclo del un programa.



Debilidades tanto en loque respecta a conocimientos como en el activismo en cuanto a víncular las adversidades en las vidas de las mujeres con estructuras de mayor opresión y explotación a dos niveles. Este es una de las críticas de Peggy Antrobus sobre el movimiento de mujeres y las políticas feministas en la región. Sin embargo en cuanto a nuestros compropmisos yo estoy más interesada en las implicaciones de esto en los conocimientos feministas. Así que cómo hemos contribuido a esto? ¿De qué formas podemos utilizar nuestra creación de conocimiento para vincular lo que le sucede a las vidas de las mujeres con los desarrollos adversos para los niños y hombres? ¿Cómo podemos utilizar nuestra crítica de la división de lo público y lo privado para revelar esta división como insignificante para el entendimiento de cómo las mujeres del Caribe operan ya que las mujeres negocian y atraviezan esos polos diarios? En otro nivel tenemos que vincular la experiencia de las mujeres de advesidades específicas con los sistemas más amplios de opresión y explotación de homophobia, intolerancia religiosa, clase y raza.



Gentrificación y el abuso del liderazgo tanto en lo académico como en el movimiento. No se está creando suficiente continuidad con un nuevo cuadro de mujeres líderes feministas. Tenemos que defendernos contra la desconfianza endurecernos hasta el punto de que prevenga nuestra solidaridad estratégica alrededor de las agendas con que nos identificamos. Nosotras las que estamos establecidas, las que hemos pagado algunas cuotas nos agarramos al poder en todas sus manisfestaciones y a menudo frustramos a las mujeres más jóvenes. De forma similar, las mujeres más jóvenes, ansiosas y deseosas de distinguirse, a menudo llegan antes de que verdaderamente hayan llegado. Ellas eliminan la sabiduría, las experiencias y hasta los errores de las mujeres que han transitado el camino antes que ellas ajenas a las políticas y conocimientos feministas del siglo veintiuno. Nosotras tenemos que recoger las lecciones y las vidas de mujeres como Uma Marston, Elma Francois, Nita Barrow, Eugenia Charles, Clothilde Walcott, Rookim, Earlene Horne, Nest Patrick, Nelcia Robinson, Occah Seapaul y muchas otras más.


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