CAFRA

MUJERES EN LOS NEGOCIOS OJO Y CORAZON PARA LA FOTOGRAFIA

junio de 2003

Leloutie Bhajan , casada, con dos hijos es la dueña de Lil’s Photo studio, un negocio que ella trasladó desde Canadá hasta la ajetreada área del Este de Trinidad, San Agustin . Aquí ella conversa con Jacquie Burgess del Secretariado de CAFRA.

LIL:

Yo he estado en este negocio desde hace dieciocho años. El estudio Lil’s Photography Studio nació en Canadá. Es un negocio que ha batallado a causa de que yo estaba estudiando en la Universidad cuando comencé con la fotografía como un “pasatiempo”. En el segundo año de la fotografía realmente yo no sabía que estaba ya en el negocio, yo hacía fotos para muchas personas y no les cobraban. Me preguntaban por qué no les cobraba. Me empezaron a pagar por las fotos y yo me sentía mal por que pensaba que eran amigos y no debería cobrarles. Así que en ocasiones como fiestas, funciones, bautizos, todas las bodas de mis amistades, todo el mundo me llamaba para que tomara las fotos. Yo sabía que estaba haciendo este curso, y me decía a mi misma que cualquier dinero que ellos me daban me convenía, pues yo no sabía como cobrarles. Entonces le pregunté a mi profesor sobre el precio de tomar fotos en una boda en Canadá. Eran miles de dólares y yo me quedé bocabierta cuando recibí $300 Yo pensaba que me estaban pagando de más. Yo calculaba que un rollo de películas costaba como $3.95 y la gente me daba $300 por tirar las fotos de un rollo. Entonces decidí averiguar la forma correcta de cobrar y de hacerlo bien. Fueron mis amistades quienes me embullaron a inscribir el negocio y así lo hice.


CAFRA:

¿De verdad llegaste a estudiar fotografía o fuiste a estudiar otra cosa?

LIL:

No, Yo estaba estudiando Ciencia en Computación en la Universidad de York

CAFRA:

¿lo terminaste?

LIL:

No, en mi Segundo año tuve que dejarlo pues abrí mi negocio de fotografía. Yo también estuve trabajando por cuenta propia y hacía fotos para pequeñas compañías de publicidad, agenciAs de modelaje y perfiles. Yo también estuve haciendo Fotografía Publicitaria y no sabía que estaba en negocios grandes.

CAFRA:

¿Qué tipo de entrenamiento hiciste en Canadá y cuanto tiempo te llevó?

LIL:

Yo fui a una escuela de fotografía, una escuela nocturna.

CAFRA:

¿Durante el tiempo que estudiabas Ciencia en Computación?

LIL:

Sí, estaba estudiando Ciencia en Computación. Tres veces a la semana y dos veces la fotografía, pero el curso de fotografía tenía mucho trabajo. Yo fotografiaba diferentes tipos de proyectos, edificios, lugares de construcción y trabajos de tipo industrial. Yo dependía del área de trabajo en la que se centraba el profesor La fotografía no era solamente tomar fotos de rosas o de animales. Se hacía mucha fotografía de negocio. Hay varios tipos de fotografía, de gente, animales, retrato, industrial, publicitaria y yo toqué todas las diferentes áreas.

CAFRA:

¿Qué te motivó a entrar en la fotografía?

LIL:

Yo creo que la fotografía es mi pasión, mi pasatiempo. Yo no sabía que iba a ser una fotógrafa pero cuando yo tenía diez años de edad mi padre me compró una cámara 1- 10 y yo siempre tenía la cámara en mis manos y trataba de que mis familiares me regalaran un rollo de película o detrás de mi padre llorándole para que mandara a procesar el rollo. Mi excitación era saber que yo tomé esas fotos y eso era una diversión para mí.

CAFRA:

¿ Tuviste algunos tutores? ¿Quien fue tu inspiración?

LIL:

Todo comenzó cuando yo solía pararme frente a un estudio de fotografía después de salir de la escuela, esperando por que mi padre me llevara a casa. Yo iba y miraba las fotografías y observaba como funcionaba el negocio. Cuando yo tenía 11 años el dueño del negocio me dijo que él creía que un día yo iba a trabajar en ese estudio. Yo tenía 14 años cuando por primera vez él me preguntó si quería entrenarme en el estudio. Yo creía que solo iba a estudiar algo, pero no pensé que me iban a pagar, pero después de la primera semana él me dio $50. Estuve tan impresionada que prometí abrir una cuenta de banco porque para mi era como un salario grande.

CAFRA:

¿Alguien trató de quitarte la idea de ser fotógrafa?

LIL:

Si, mi padre. Él me decía que comparara la cantidad de dinero que yo haría hacienda fotografía, con la cantidad que yo haría en el campo de la Ciencia en Computación. Yo le decía que la fotografía era algo que me gustaba y que yo quería hacer. Mi padre se quejaba de que cada vez que nosotros hablábamos yo solo hablaba de cámaras y fotografía. Cuando le dije a mi padre que iba a abrir un estudio fotográfico, él no pensó que estaba tomando la decisión correcta.

CAFRA:

¿Y hubo otra gente en el negocio? ¿tuviste alguna mala experiencia o retos?

LIL:

Sí, cuando yo comencé y llamaba a otros fotógrafos, para averiguar los precios correctos, ellos vacilaban en responder y siempre me daban precios muy bajos, así que yo no sabía si eran los precios reales, ya que los profesionales cobran caro por su trabajo, pero alguien que comienza no puede cobrar esos precios.

CAFRA:

¿Crees que hicieron algo para sacarte del negocio?

LIL:

La fotografía es un negocio de hombres. Yo era una periodista por cuenta propia en el periódico y cuando comencé a salir con otros periodistas ellos me mandaban a tomar una foto, por ejemplo pero no me decían cómo y sabiendo que era una foto importante. Yo no sabía qué tipo de foto tirar, pues no tenía la experiencia. En una ocasión cuando tenía que tomar una foto del Primer Ministro y yo pensé que había recibido entrenamiento de otros fotógrafos , la mayoría hombres, pero la gente solo quiere pasarte por arriba. Es una competencia por el mejor fotógrafo, vendiéndose a los periódicos y la habilidad de tener una fotografía de primera página. Con el tiempo, como mujer te vuelves dura y áspera, esa parte femenina cambia.

CAFRA:

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera entrar en este negocio ?

LIL:

La fotografía es un mundo de hombres, pero las mujeres lo pueden alcanzar en cualquier parte, por que las mujeres son más duras que los hombres. Cuando analizas el tipo de vida que las mujeres tienen que vivir y criar niños, los trabajos, que tienen que hacer y cuidar de la casa, la energía solo se arrebata en una mujer y fluye.

CAFRA:

¿Habría algo más que quisieras decir en cuanto a ser una mujer de negocios.

LIL:

Ser una mujer de negocios en Trinidad da un poco de miedo. Tan pequeño como pueda ser mi negocio. Cada vez que entro o salgo del estudio caminando o manejando, siempre estoy mirando en el espejo, chequeando los alrededores. Me robaron dos veces en este negocio y eso ha cambiado mi vida por completo. Estoy considerando cerrar el negocio y conseguir un empleo seguro. Ya lo tengo decidido, pero otra gente que tiene negocios me están embullando a que me quede. Ellos me aconsejan que algo como eso no sucede todos los días, pero da miedo porque cuando te sucede a ti, se siente como que solo tu sabes de eso y que estarás afectada por mucho tiempo. Han pasado dos años y todavía siento miedo.

CAFRA:

¿Estimularías a los jóvenes para que entre en este campo?

LIL:

Yo estimularía a todos los jóvenes que quieran estar en el campo de la fotografía , a que lo hagan, es un pasatiempo, da alegría. Debes tener ojo y corazón para la fotografía


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