Martes 25 de diciembre de 2001
| 1. La transmisión sexual del virus es varias veces más eficiente de hombre a mujeres que de mujeres a hombres. Las mujeres jóvenes son aún más vulnerables puesto que el tejido que recubre su tracto genital no está completamente desarrollado, por lo que las membranas mucosas más finas están menos protegidas que la de las mujeres mayores. Después de la menopausia, el tejido que recubre se vuelve más fino aumentando por lo tanto el riesgo de la transmisión del VIH en las mujeres que están en la post- menopausia. |
| 2. Las mujeres sufren más infecciones asintomáticas sexualmente transmitidas que los hombres. Esas infecciones a menudo se mantienen sin diagnóstico lo que aumenta el riesgo de contracción del VIH. |
| 3. Las muchachas jóvenes y niñas son culturalmente vulnerable a contraer la infección del VIH, ya que es común en los hombres escoger mujeres significantemente más jóvenes como parejas y esposas. |
| 4. Debido a la dependencia económica, emocional y social de los hombres, es difícil que las mujeres rechacen el sexo con riesgo o que negocien el sexo con menos riesgo. Por lo que insistir en que todas las mujeres exijan abstinencia o se nieguen al sexo sin protección, no es práctico. |
| 5. Los criterios morales que estimulan a los hombres a tener muchas parejas sexuales son comunes, teniendo como resultado que más mujeres ( aún las que son monógamas) están expuesta al riesgo de la infección. |
| 6. Las expectaciones culturales de la docilidad femenina y dominación masculina en las relaciones sexuales limitan la habilidad de las mujeres de controlar su salud sexual y reproductiva. |
| 7. Pobre comunicación entre los hombres y las mujeres en relación a asuntos de salud sexual y reproductiva, que resultan en la inhabilidad de estimular responsabilidad compartida en la toma de decisiones de la salud reproductiva y sexual. |
| 8. Falta de un método de prevención controlado por las mujeres, económico y disponible ampliamente. Para que todas las mujeres que usen condones masculinos o practiquen sexo sin penetración como un método contraceptivo, se requiere la cooperación de los hombres, lo que significa implícitamente control masculino. Los condones femeninos pueden dar a las mujeres más control en la protección de su salud reproductiva y sexual, pero también requiere la participación masculina. Los condones femeninos no están ampliamente disponibles , ni son económicos en los países en vías de desarrollo. |