Sábado 22 de diciembre de 2001
En Cuba, el sistema de salud es universal, accesible a toda la población y gratuito. La estrategia fundamental en materia de salud radica en la atención primaria, para prevenir las enfermedades y promover estilos de vida saludable. El sistema del Médico de la Familia tiene una cobertura nacional del 98% extendiéndose a todas partes del país, campos y ciudades y contamos con más de 28 0000 médicos de familia que brindan sus servicios a toda la población.
La atención a la infección del SIDA en Cuba ha sido una de las prioridades de nuestro sistema de salud, asignando los recursos humanos y financieros necesarios para enfrentar la enfermedad, el tratamiento médico y psicológico de los pacientes. Existe un Programa Nacional de Prevención y Control de las Enfermedades de Transmisión Sexual y el SIDA, que se desarrolla con el apoyo y la colaboración de todas las entidades y organizaciones cubanas que trabajan el tema.
El sistema de salud cubano no escapa de las restricciones del férreo bloqueo económico, financiero y comercial que han impuesto los Estados Unidos a nuestro país por ya más de 40 años, por el contrario, ésta es una de las áreas que más ha sufrido esta irracional política que prohibe la adquisición de productos farmacéuticos, equipos médicos y materias primas requerida para su fabricación en laboratorios o empresas cubanas. El bloqueo se ha ido recrudeciendo progresivamente a través de las leyes Torricelli y Helms Burton, que han ocasionado a nuestro país cuantiosas pérdidas económicas de manera indiscriminada, afectando directa o indirectamente todas las actividades del sistema de salud, sin hacer distinción en situaciones excepcionales como las epidemias y situaciones de emergencia y socorro.
Nuestro país pequeño y subdesarrollado, ostenta hoy en esta esfera la cifra más baja de mujeres y hombres infectados de América Latina y el Caribe, con 0,02 y 0,06 respectivamente y una de las más bajas en el mundo.
Cuba en medio de esta situación ha adoptado un número de medidas encaminadas a mantener los logros del proyecto social de la revolución y sobre el estado recae la responsabilidad de satisfacer las necesidades de la población y elevar el bienestar de la familia cubana y toda la sociedad en su conjunto.
Si el SIDA no ha cobrado mayores vidas humanas en Cuba, se debe a que el Gobierno ha demostrado su voluntad política para beneficiar a todos por igual, destinar los recursos necesarios al sistema de salud y prevenir con educación y cultura de salud a la población en general y a los niños, mujeres y ancianos en particular.
La deplorable situación que por más de 15 años sufre la humanidad a causa del VIH/SIDA necesita de una urgente respuesta de la comunidad internacional para prevenir las causas de la enfermedad. Combatiendo la pobreza y los males sociales que sufre nuestro planeta, estaremos combatiendo el SIDA. Debe asignarse de inmediato recursos a los países pobres, hacer asequibles los medicamentos necesarios para el tratamiento de la enfermedad, aumentar la cooperación y la ayuda para el desarrollo.
Como resultado de las muertes por causa del SIDA, miles de niñas y niños han quedado huérfanos, desprotegidos económicamente, formando una cadena de misieria y pobreza que se extiende por el mundo. Debe frenarse a toda costa la extensión de esta pandemia para evitar tantas pérdidas humanas, zonas desbastadas, familas desmembradas, mujeres desesperadas, pueblos perdidos en la desesperanza y la pobreza.
A la luz de la celebración de la Cumbre Mundial de la Infancia, unamos nuestros esfuerzos y renovemos las metas para que la infancia crezca feliz y se respeten los derechos del niño y la niña. Los gobiernos y la comunidad internacional deberían asumir compromisos emprendedores para la inversión de recursos y la cooperación internacional en pro de la familia, para la lucha contra el SIDA, para la erradicación de la pobreza, para que el desarrollo sea sostenible y verdadero, beneficiario de las grandes mayorías, para que el respeto a que los estados decidan sobre sus propios medios para lograr un futuro mejor, sea una realidad.