CAFRA

Generizando Septiembre 11, 2001

Por Peggy Antrobus

Sábado 22 de junio de 2002

Nota del Redactor: Los ataques terroristas contra los Estados Unidos de América y las consecuencias de esos ataques ya están pasando a la memoria como una fecha – Septiembre 11, 2001. Seis días después de los ataques, Peggy Antrobus, una de las miembras de CAFRA y una miembra fundadora de Alternativas de Desarrollo para las Mujeres en la Nueva Era (DAWN), presentó un documento sobre la respuesta de las mujeres a la globalización. Aquí detallamos extractos de su documento en el cual ella hace vínculos entre el género y los ataques contra América.

Se comparte una cosa en todas partes – el horror de lo que ocurrió, y el entendimiento que los eventos de Septiembre 11, 2001 han cambiado nuestro mundo y nuestras vidas irreversiblemente. Esto no fue solamente un ataque contra América pero una llamada de alerta a cada una de nosotras. Fue un mensaje a un mundo que por muchísimo tiempo no hizo caso de las súplicas y los reclamos de millones de personas cuyas realidades son muy diferentes de los pueblos de los Estados Unidos, Canadá y Europa – personas cuya vida y subsistencia han sido atrofiadas por un sistema económico global encaminado a colocar el bienestar de los poderosos y los privilegiados sobre los de la mayoría de los pueblos del mundo, y para quienes la integración de hoy día de los mercados globales no les brinda una era de oro de oportunidades pero una intensificación de las presiones que ponen en riesgo la subsistencia y la seguridad de millones de personas y aún el mismo planeta.

Aunque esto parezca difícil profundizar y justificar, existe un tipo de inevitabilidad referente al uso de la informática estadounidense para destruir los símbolos del capitalismo patriarcal en las ciudades que son centros del complejo militar-industrial en el corazón del Superpoder de hoy día. Existe una lógica horrorosa: Para muchos esta clase de terror horrible es quizás la única respuesta lógica al creciente uso de la tecnología para continuar la destrucción de las vidas de millones de personas y del propio planeta. La destrucción de la vida de miles de personas inocentes en Nueva York y Washington es criminal, pero debemos saber que esta clase de terrorismo ocurre diariamente en muchas partes de nuestro mundo hoy día. Debemos tener en cuenta que existe un vínculo entre las estructuras que producen y perpetuan esta clase de destructividad y las que subordinan a las mujeres. Y tenemos que saber que cuando se sacrifica la vida de las mujeres por la causa del poder político y económico y el privilegio, las consecuencias para toda la humanidad son terribles!

Las luchas políticas siempre se relacionan con el control de los recursos. El mundo se ha convertido en un mercado único, facilitado por los progresos rápidos en la informática y la bíotecnología. Las ganancias van a los que tienen la manera de tomar ventaja de las oportunidades presentadas para la riqueza sin precendente y el privilegio.

Este proceso ha existido por muchos años, resultando en una creciente brecha entre los ricos y los pobres, dentro de los países así como entre los países, pero en un sentido fue acelerado en la década de los ochenta, la década denominada por los latinoaméricanos como La Década Perdida. Esta década presenció la reversa de muchas de las ganancias adquiridas en los años sesenta y setenta cuando los países adoptaron la estructura política del Ajuste Estructural, las condiciones por medio de las cuales recibían asistencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) mientras luchaban para pagar sus deudas internacionales. Pero las consecuencias políticas de las políticas del Ajuste Estructural son quizás las más fundamentales: estas políticas resultaron en la re-estructura del rol del estado, y las relaciones entre los estados, y los mercados y la sociedad civil.

Las mujeres en todas partes sufrieron las malas consecuencias de estas políticas, que a menudo resultaban en las rebajas de los servicios sociales y la pérdida de trabajo para las mujeres que predominaban en estos sectores de la economía. Al mismo tiempo eran las mujeres, especialmente las de familias humildes, las que tenían que llenar la brecha creada por estas rebajas, cuando los estados transferían la responsabilidad de cuidar a los enfermos, los desválidos y los ancianos al mercado, al privatizar los servicios.

Al mismo tiempo esta carga adicional para las mujeres, aumentó el nivel de la violencia, incluyendo la violencia doméstica.. Este aumento de la violencia se relaciona a varios factores, pero existe un factor que contribuye a la violencia doméstica que se relaciona con el creciente sentido de la inseguridad y la lucha por recursos económicos, y este factor es el crecimiento del fundamentalismo religioso.

El fundamentalismo existe en la mayoría de las religiones, pero todos tienen algo en común, el control de las mujeres, y especialmente la sexualidad de las mujeres, y el uso de la violencia para imponer este control. La violencia no es solamente física, pero también psicológica y aún espiritual. Incluso la amenaza a la violencia es suficiente para controlar a las mujeres. La inseguridad y la pérdida de control conducen a muchas personas a las certezas y las promesas del fundamentalismo dentro de sus propias creencias. El aumento de la pobreza también ha fortalecido los grupos fundamentalistas en muchos países. Los padres utilizan los servicios educacionales y de salud proporcionados por estos grupos debido a la escasez de servicios públicos en estos campos.

El poder político es reforzado cuando se vincula a creencias religiosas, y los grupos religiosos utilizan influencias politicas para proteger sus intereses. La relación simbiótica entre la religión y la política puede ser letal para las mujeres, como hemos visto en muchos países, y no solamente en el mundo musulmán.

Estos grupos utilizaban el fundamentalismo religioso de dos maneras para asegurar y reforzar su poder político – al adoptar un código de conducta que brindaba una manera de controlar a sus seguidores, y al proveer enseñanzas que garantizaría el control sobre las mujeres.El apoyo de las mujeres es crítico para cualquier movimiento evolucionario, debido a su rol como portadoras de la cultura, el sosten de la familia y las personas sobre las cuales las futuras generaciones dependen. En muchos países las mujeres han sufrido horriblemente a manos de fundamentalistas religiosos. El trato de las mujeres por el Taliban es solamente el ejemplo más divulgado. Pero las mujeres en la India, Pakistan, Algeria, Sudán e Iraq, todas sufren de las interpretaciones patriarcales del Corán.

Las políticas del ajuste estructural que eran/son tan devastadoras para las mujeres tienen su paralelo en las luchas políticas emprendidas sobre los recursos cuando utilizaban el fundamentalismo religioso para movilizar y reforzar fuerzas politicas. Cuando el capitalismo es desenfrenado, los vulnerables sufren y las mujeres sufren aún más que cualquier otro grupo, porque tienen la responsabilidad principal por el cuidado de las personas. Cuando el patriarcado es desenfrenado, los hombres pierden su humanidad, y se lanza un reino de terror sobre el mundo.

Ahora lo que es necesario es la información, la reflección, el análisis y el díalogo para encontrar soluciones para terminar la violencia, en vez de aumentarlo. Necesitamos una perspectiva diferente y las mujeres, , hablando como mujeres (que no es lo mismo como mujeres hablando como políticas o expertas de una clase u otra) – pueden tomar el liderazgo en ésto, conjuntamente con los hombres que entienden que el patriarcado le quita a los hombres su humanidad ya que deshumanizan a las mujeres.

El documento de Peggy Antrobus fue presentado en la Universidad de San Francisco Javier, Antigonish, el 17 de Septiembre, 2001. Su presentación fue patrocinada por Estudios de Desarrollo, Estudios de Las Mujeres y El Instituto Educacional Coady.


Portada del sitio | Mapa del sitio | Espacio privado | Estadísticas de visitas | visitas: 540420

Sitio desarrollado con SPIP 1.9.1 + ALTERNATIVES

RSSes

Creative Commons License