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Cuba: Tratamiento a las Madres con VIH/SIDA

Por Sara Más

Jueves 1ro de junio de 2006

Uno de los grandes conflictos existenciales para las mujeres con VIH-Sida es la maternidad. Ser o no madres es una decisión difícil y con grandes riesgos para la madre y la criatura.

En Cuba la política del sistema de salud es ayudarlas a tomar una decisión brindándoles toda la información y el apoyo de especialistas en varias disciplinas médicas. El derecho de la madre a decidir se respeta, y sea cual sea la decisión, el colectivo de médicos, psiquiatras, psicólogos, ginecólogos, y otros especialistas brinda atención completamente gratis a la mujer. Si decide parir igualmente se pone a su disposición todos los adelantos científicos en el campo de las investigaciones y fármacos contra el VIH-Sida de manera gratuita.

Cuando una mujer con VIH-Sida decide parir, debe conocer que aún la ciencia no ha borrado del todo las sombras, peligros y pesares que rondan a su descendencia, ya sea porque puede contagiarse al nacer o, en el mejor de los casos, salir muy lastimada de esa experiencia ante un futuro incierto. Sin embargo, los adelantos científicos y algunas medidas de protección han logrado reducir los riesgos de contagio directo o perinatal, como se llama a la infección que se produce de madre a hijo. Eso, para ellas, es al menos una esperanza.

Por ese camino transitan las seropositivas cubanas que han optado por la maternidad desde que en 1986 fuera detectado el primer caso de VIH/sida en la Isla. Hasta finales de 2003 habían elegido esa opción más de un centenar de mujeres que ya conocían su condición de portadoras desde antes o fueron detectadas como tales precisamente durante el embarazo. De ese grupo, incluso, 15 mujeres habían repetido la experiencia y una de ellas había parido tres veces.

De acuerdo con el doctor Rigoberto Torres, del Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, detrás de esos comportamientos estan la determinación y derecho personal de cada una de esas mujeres a decidir determinadas medidas preventivas, se logra reducire el contagio de madre a hijo y por tanto, es posible nacer sano.

La transmisión de la enfermedad a los bebés es muy baja en la isla, donde existe un servicio de atención especialmente dedicado a las portadoras que optan por la maternidad. De acuerdo con los especialistas, la transmisión directa, de madre a hijo, constituye el 0,34 por ciento de todos los casos de infección de VIH-Sida en el país, un indicador considerado mínimo, entre los más bajos reportados internacionalmente.

La maternidad en mujeres VIH en la isla es una decisión libre de la mujer, que cuenta con las opciones de un aborto legal para interrumpir la gestación o continuar su embarazo. A partir de 1995 ha habido un ligero aumento de hijos de madres seropositivas debido a que existe un mayor número de mujeres infestadas en edad reproductiva.

A todas las embarazadas se les hace, como parte de sus exámenes de rutina, el que permite detectar anticuerpos al VIH. De ser positivo el resultado, entonces se confirma el diagnóstico con la prueba de Western-Blot para VIH y se ofrecen consultas de consejería.

A la mujer se le brinda información, la opción del aborto voluntario si aún no ha cumplido las 20 semanas de gestación o la posibilidad de continuar el embarazo. Tal procedimiento se sigue tanto con las seropositivas captadas durante el embarazo, como aquellas que, viviendo con VIH/SIDA, han optado por la maternidad.

Iniciada en 1989, la atención a estas embarazadas tiene en cuenta varias medidas para evitar el contagio del bebé, incluida la quimioprofilaxia o tratamiento con medicamento (AZT) a la gestante desde las 14 semanas, el nacimiento por cesárea y la eliminación de la lactancia materna. De esa forma se logra reducir el riesgo de transmisión perinatal de un 30 a un 80 por ciento, según confirma la práctica internacional y local.

A ellas mujeres se les explica además que, de no seguir el tratamiento, corren un riesgo mayor de que el niño nazca enfermo y muera a los 3 o 5 años de edad, o al llegar a la adolescencia, según se comporte su patrón evolutivo. También que, en caso de nacer sano y ante la imposibilidad actual de contar con una cura definitiva para la enfermedad, su hijo quedará huérfano más adelante.

Aquellas que aceptan continuar el embarazo y someterse a tratamiento, consumen 500 mg diarios de AZT hasta el momento del parto e ingresan a las 39 semanas de gestación para practicarles la cesárea electiva. Con ese procedimiento disminuye el tiempo de exposición del niño transitando por el tracto vaginal en contacto con los fluidos de la madre, lo que reduce la posibilidad de infección por esa vía.

NACER SANO ES POSIBLE

En el mundo se estima que nacen 2,6 millones de niños infectados con el VIH/SIDA y más de 13 millones han quedado huérfanos por el impacto de esa enfermedad.

Las estadísticas oficiales cubanas indican que de los 183 niños y niñas nacidas de madres seropositivas hasta el cierre del pasado año, sólo 17 fueron declarados positivos al VIH, 134 fueron dados de alta y el resto se mantenía en estudio. De los enfermos, siete habían fallecido.

Cuando nacen, la mayoría de esos bebés suele mostrar resultados positivos en el examen de VIH, pues reciben los anticuerpos de la madre. Eso no significa, sin embargo, que hayan adquirido el virus, advierten los médicos.

A los recién nacidos se les suministra AZT en jarabe, cada 6 horas, en dosis de 2mg por kilogramo de peso a partir de las 8 horas de nacidos y durante las primeras seis semanas de vida.

El diagnóstico final no puede hacerse, sin embargo, hasta pasados por lo menos 18 meses, período en que los menores van eliminando los anticuerpos maternos, si no están infectados, y crean los propios.

El criterio que se sigue para determinar que un niño está infestado supone la realización de varias pruebas a los 18, 24 y 36 meses de nacido. Aunque se trata de prácticas muy costosas, el Estado se ocupa de ofrecerles gratuitamente atención sistemática, medicamentos y dieta hipercalórica. Un apoyo altamente valioso para la familia y descendencia de estas mujeres que, aun frente a fatalidades e infortunios de su propia salud, no dejan de soñar, amar y apostar por la vida.

RECUADRO ESTADISTICO

- El Caribe es la segunda región del planeta más infectada por el virus del Sida. No obstante, Cuba posee una prevalencia de 0,07 . Esta prevalencia es la más baja de la región y una de las más bajas del mundo.

- En Cuba todas las personas que viven con VIH o Sida, reciben una esmerada atención médica, tratamiento gratuito contra enfermedades oportunistas y medicamentos retrovirales a quien lo necesite (más de 1 200 casos con biterapia o triterapia) . Todo ello permite que tengan una calidad de vida mucho mejor que otras personas enfermas en otras partes del mundo quienes, realmente, viven sus últimos tiempos y concluyen su vida con altas dosis de dolor y sufrimiento.

¿POR QUÉ LA MUJER ES MÁS VULNERABLE QUE EL HOMBRE PARA CONTAMINARSE CON EL VIH?

- El semen contiene más cantidad de virus que las secreciones vaginales

- La vagina posee una superficie de mucosa cuatro veces mayor que la del pene.

- Se puede mantener el semen en la vagina hasta 72 horas, tiempo suficiente para que el VIH actúe.

- La mucosa vaginal es más vulnerable que el pene para dejar pasar el virus.

- La vagina sufre más traumatismos que el pene, pues resulta muy sensible y se puede romper algún vaso sanguíneo con facilidad o abrirse una minúscula estría, lugares por los cuales penetra el VIH.

- Durante la menstruación existen condiciones más favorables para contraer el virus.

- En las adolescentes y menopáusicas la vagina es muy frágil y existe un alto riesgo de contaminación.

- Todo lo anterior hace que la tasa de transmisión del hombre a la mujer sea de dos a cuatro veces más alta que de la mujer al hombre.

Además de estos riesgos biológicos, existen otros de tipo social, tales como acceder a una relación sexual sin condón porque al hombre no le gusta usar ese método de protección.

Es importante insistir que, por el momento, solo existen dos formas de evitar la infección del VIH. La primera es usar siempre condón, desde el principio hasta el final del acto sexual, y la segunda, mantener relaciones sexuales con una pareja de la que se esté absolutamente convencida que es fiel y no está infectada. El cambio de pareja frecuente, tanto para mujeres como para hombres, constituye hoy el peligro más concreto para contraer este virus letal.

SEXO SEGURO O SEXO PROTEGIDO, SIGNIFICA:

Tener una pareja estable mutuamente fiel. Y si esto no está ocurriendo:

  1. NO tener penetración piel con piel.
  2. NO intercambiar fluidos del cuerpo como el semen, la sangre, y las secreciones vaginales.
  3. USAR SIEMPRE EL CONDÓN en relaciones que se inician o en aquellas que “suceden” de manera ocasional o por encuentro casual, aunque la mujer esté protegida con otro anticonceptivo. Recordemos que los otros anticonceptivos, protegen del embarazo, pero no de una ITS. (A esto se le llama usar la doble protección) Solo el condón puede proteger de un embarazo y además de las ITS.
  4. NO usar dos condones a la vez. Esto no da mayor protección y pueden romperse con el roce.
  5. NO guardar condones para una segunda ocasión. Cada condón debe usarse una sola vez.
  6. LLEVAR SIEMPRE UN CONDÓN ENCIMA, ya sea en la mochila o la cartera, si es mujer, o en la billetera, en el caso de los varones; esta precaución es una regla de oro que no da margen a la casualidad. Una recomendación válida: No guardar el condón en el bolsillo trasero del pantalón pues, al sentarse, se puede doblar y deteriorar.


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